Cisitalia 202

Conocí a Giorgio Giorda hace muchos años, cuando fue alumno de mis primeros cursos en la Escuela Superior de Fotografía GrisArt, en Barcelona. Luego pude – a través suyo – fotografiar automóviles y motos de colección y ese contacto llevó a otro y así realicé, años después, el catálogo de los automóviles Pegaso, para el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona, que ya comenté en otro post.
Siempre me ha parecido fascinante dedicarle mas de un año de trabajo a la restauración de un coche y me imaginé que tanto su taller como el coche que ahora estaba reconstruyendo serían muy interesantes de fotografiar. ¡ Tuve la suerte de ver una restauración que llevó más de cuatro años entre plancha, pintura, mecánica y electricidad !

El automóvil que estaba restaurando era el emblemático Cisitalia 202 del año 1947. Una joya del diseño italiano creada por Pinin Farina, cuya empresa a sido empleada por muchos fabricantes como Ferrari, Maserati, Cadillac, Nash, Peugeot, Jaguar, Volvo, Alfa Romeo, Ford, MG, y Lancia. Debido a lo laborioso de su construcción – paneles de aluminio moldeados con madera – entre los años 1947 y 1952 solo se construyeron 170 modelos de los cuales solo uno está en España, el que Giorgio restauró.

Su diseño ha sido referencia ineludible de muchísimos automóviles desarrollados a partir de los años cincuenta y por ello el MoMA de New York, lo ha escogido en su primer exposición sobre diseño de automotriz. Se lo considera una obra de arte en movimiento y el coche mas bello y equilibrado de la historia del automóvil.

 © Jason Phillips

El retrato
Giorgio me había sugerido visitar su taller a primera hora de la mañana ya que entraba muy buena luz por las ventanas. Cuando llegué la luz ya no era tan baja, aunque se mantenía la calidez de esa luz en la atmósfera. Los rayos llegaban al suelo del taller pero una vez decidido el encuadre de la foto, la luz del sol no llegaba a su rostro.

Decidí colocar un flash en el exterior del taller con una gelatina CTO 1/2 para simular con la iluminación del flash, la luz solar que había una hora antes en ese escenario. El flash debía ubicarse lejos de Giorgio para que la iluminación tuviese la dureza del sol y la gelatina ayudara a que la temperatura de color de la fuente de luz del flash bajase a 2800 ºK aproximadamente.

El efecto conseguido era bueno pero el contraste de iluminación en el interior del taller era excesivo ya que había decidido subexponer un punto la luz ambiente. Decidí colocar un segundo flash en el interior del local y rebotar su luz al techo para disminuir el contraste de la escena. Éste segundo flash utilizado como luz secundaria también tenía una gelatina CTO 1/2 para mantener la dominante cálida de la escena.

La carrocería del coche estaba pulida pero no acabada. La superficie producía brillos que había que controlar por lo que fue necesario colocar el flash de relleno en un punto estratégico donde los reflejos quedasen bien dibujados. Me recordó a otro coche de los que había fotografiado para el CCCB. ¡ Un Pegaso descubierto en un gallinero después de varios años de abandono ! Aquel coche tenía la carrocería inacabada y así se exhibió en la exposición “Pegaso. Memoria de un espejismo” en el CCCB.

El taller, por su propia actividad era visualmente muy caótico por lo que la utilización de poca profundidad de campo hubiese sido acertada, pero por otra parte debía verse el coche con cierta nitidez por lo que el encuadre resultó importantísimo para mantener la atención en Giorgio, a la vez que complementarla con la presencia del automóvil.

Utilicé dos flashes Yongnuo 560 con sus respectivas baterías Godox PB820 y transceptores de radio (funcionan tanto de transmisores como de receptores) de Pocket Wizard ya que uno de los flashes estaba en el exterior, lejos de la cámara y debía funcionar a la perfección. La luz del segundo flash se rebotó al techo que era blanco y de este modo no daba dominantes de color.

Pocket Wizard y batería Godox PB820

Entraba mucha luz natural al taller por lo que la subexposición de la luz ambiente respecto a la intensidad del flash fue de dos EV quedando así el Ratio en +2 respecto al flash principal que se encontraba fuera del taller. El flash secundario o de relleno se colocó a una potencia de un EV por debajo del flash principal y un EV por encima del ambiente. De este modo la imagen final utiliza la suma de tres fuentes de luz, la natural y la de los dos flashes con gelatinas de dominante cálida.

Gelatina CTO 1

No puedo terminar el post sin hacer referencia a otra carrocería muy especial. Se trata de una creación propia de Giorgio respetando el estilo y los materiales de mediados de los sesenta, con un chasis diseñado por el ingeniero Enrique Scalabroni . Tanto el chasis como la carrocería se adaptaron a la mecánica original Alfa Romeo de aquellos años. El coche lleva un motor V8 de 2.600 cc., caja de cambios de cinco marchas y tracción trasera. Otra joya que se llama Alfa Romeo 33 Barcheta Competizione.

Esquema de iluminación

Cisitalia 202.pdf

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